DEDICADA A KAROL WOJTYLA

El Viernes 23 de Septiembre de 2011 se develó la placa de Karol Wojtyla – Juan Pablo II en el interior de la Biblioteca de nuestra universidad, que a partir de esa fecha adquiere el nombre del Santo, pretendiendo con ello resaltar la obra de su pontificado al promover el diálogo de Fé y Cultura.

Recordamos que “el papa peregrino”, eligió como destino del primero de sus más de cien viajes pastorales fuera de Italia a la ciudad de Puebla de los Ángeles, donde inauguró los trabajos de la tercera conferencia general del Episcopado Latinoamericano. Su extraordinaria capacidad intelectual como teólogo, filósofo y místico quedó plasmada en distintas obras, algunas escritas desde su juventud como Amor y responsabilidad. Ya como Pontífice publicó cinco libros de carácter personal, y como Pastor y Maestro catorce encíclicas, quince exhortaciones apostólicas, once constituciones apostólicas (entre las cuales se encuentra Excorde Eclesiae sobre las universidades católicas) y cuarenta y cinco cartas apostólicas.

Por su estatura de estadista, promotor de la paz y defensor incondicional de la dignidad humana, Juan Pablo II se constituyó en la principal referencia de la esperanza de un mundo mejor entre creyentes y no creyentes.

placawojtylaKarol Wojtyla – Juan Pablo II

Karol Josef Wojtyla nació en Wadowice, Polonia, el 18 de mayo de 1920. Perdió a su madre a los nueve años, y a su único hermano a los dieciocho. En compañía de su padre, quien siempre lo guió en el camino de la fe y el amor cristiano, se trasladó a Cracovia para iniciar sus estudios en la Universidad Jagellónica. En esa ciudad los sorprendió la invasión de los ejércitos nazi y soviético ocurrida en septiembre de 1939. Los alemanes clausuraron la Universidad y el joven Karol tuvo que trabajar como obrero en una cantera y luego en una fábrica de productos químicos. En 1941 falleció su padre, quedando entonces totalmente solo y sin familia. Jan Tyranowski, un sastre de Cracovia, lo introdujo en la espiritualidad de San Juan de la Cruz. En 1943, aún bajo la invasión nazi, ingresó al seminario clandestino de Cracovia y al finalizar la guerra recibió la ordenación sacerdotal de manos del cardenal arzobispo de Cracovia Adam Stefan Sapieha, en su capilla privada el 1° de noviembre de 1946. Al finalizar la guerra estudió en Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología con la tesis El acto de fe en la doctrina de San Juan de la Cruz.

En 1948 regresó a Polonia como vicario de la parroquia de San Florián; simultáneamente fue profesor en la facultad de Teología de la Universidad Jagellónica y consejero de los estudiantes de esa Universidad con quienes organizaba frecuentes excursiones, a pesar de las objeciones de las autoridades comunistas. En 1954 recibió el nombramiento de profesor de Teología moral y Ética Social en la facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Lublin. El 4 de julio de 1958 S.S. Pío XII lo consagró obispo auxiliar de la arquidiócesis de Cracovia y el 30 de diciembre de 1963, el papa Paulo VI lo designó Arzobispo de Cracovia Participó activamente en el Concilio Vaticano II y en 1965 fue llamado a formar parte de las congregaciones para los Sacramentos, para la Educación Católica y del Consejo para los Laicos. El 29 de mayo de 1967, con apenas con 47 años de edad, fue elevado a la dignidad de cardenal. Al fallecimiento de Juan Pablo I el 16 de octubre de 1978 el cardenal Karol Wojtyla fue elegido sucesor de San Pedro, tomando el nombre de Johannes Paulus pp II. A sus 58 años, Juan Pablo II fue el papa más joven del siglo XX.

El pontificado de Juan Pablo II –el tercero más largo en la historia de la Iglesia- produjo cambios trascendentes no solo al interior del mundo cristiano sino en todo el orbe, siempre afirmado en la convicción de su fe lanzada como consigna en la Plaza de San Pedro el mismo día de su elección: “NO TENGÁIS MIEDO, ¡ABRID, ABRID DE PAR EN PAR LAS PUERTAS A CRISTO!

Esa fe pronto contagió a millones de personas y llevó a sus compatriotas a formar el sindicato Solidaridad que desafió y enterró la tiranía marxista en Polonia iniciando con ello el derrumbe de la tristemente célebre “cortina de hierro”. Todo indica que los dirigentes de la Unión Soviética ordenaron el asesinato de Juan Pablo II, lo que dio lugar al atentado de la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981. Sin embargo, el Papa sobrevivió a sus heridas y continuó defendiendo la libertad y dignidad de los pueblos sojuzgados por el totalitarismo comunista. El último dirigente de la URSS, Mijaíl Gorvachov, reconoció: “todo lo que ha pasado en Europa del Este en los últimos años, habría sido imposible sin el esfuerzo del Papa.”

Conocido como “el papa peregrino”, eligió como destino del primero de sus más de cien viajes pastorales fuera de Italia a la ciudad de Puebla de los ángeles, donde inauguró los trabajos de la tercera conferencia general del Episcopado Latinoamericano. Su extraordinaria capacidad intelectual como teólogo, filósofo y místico quedó plasmada en distintas obras, algunas escritas desde su juventud como Amor y responsabilidad. Ya como Pontífice publicó cinco libros de carácter personal, y como Pastor y Maestro catorce encíclicas, quince exhortaciones apostólicas, once constituciones apostólicas (entre las cuales se encuentra Excorde Eclesiae sobre las universidades católicas) y cuarenta y cinco cartas apostólicas.

Por su estatura de estadista, promotor de la paz y defensor incondicional de la dignidad humana, Juan Pablo II se constituyó en la principal referencia de la esperanza de un mundo mejor entre creyentes y no creyentes. Falleció en Roma el 2 de abril de 2005. Juan Pablo II “el grande” fue beatificado en Roma el 1° de mayo de 2011 y Canonizado el 27 de abril del 2014.

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